Esas redes invisibles casi paralizan mi cuerpo.
No puedo pensar en nada que no sea gris ni creer ni desear.
La risa se transformó en un bien ajeno y al verla frente a mí, siento como que con sorna me dice ”nunca lograrás alcanzarme”.
Apesadumbrado y con el cuerpo demolido trato de buscar un motivo para creer que mañana el dolor desaparecerá.
Cuanta angustia. Tan grande es ella que no puedo distinguir los éxitos de los fracasos.
El día se hace interminable pensando recurrentemente si mañana el sufrir se disipará.
Sé que no puede durar este pesar. Lo sé porque no es la primera vez que siento el mundo sobre mis espaldas, pero el mientras tanto es destructor.
No sé si salir, no sé si quiero entrar, mi lucha se desata con el más despiadado y cruel rival...mi mente.
Ella puede lograr que pase del llanto a la risa incontenible a la angustia o a la duda obsesiva y paranoica.
Debo luchar para que entre en razón y no sea la delatora de mis miserias.
Luego que dome sus impulsos, podré enfrentar a los dragones y gigantes que habitan este mundo en busca de carroña.
Criticón



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